Derivados de la soja II: la soja texturizada

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Derivados de la soja II: la soja texturizada

En artículos anteriores hablamos de la soja y de uno de sus derivados más consumidos, el tofu. Hoy queremos centrarnos en otro derivado de la soja: la soja texturizada.

El consumo de soja texturizada ha aumentado considerablemente en los últimos años. Es un producto que está al alcance de la mayoría de la población, la podemos encontrar en casi todos los supermercados y se conserva fácilmente durante largos periodos de tiempo.

¿Qué es la soja texturizada?

Se elabora a partir de los granos de soja. Primero deben ser desgrasados, obteniéndose por un lado el aceite de soja y por otro, la harina desgrasada. Esta harina se muele y pasa a un extrusor, que es un recipiente en el cual se alcanzan temperaturas superiores a los 100 °C durante un periodo corto de tiempo para obtener productos con cualidades distintas al original (puede cambiar la forma o la textura por ejemplo). En el caso de la harina de soja, se realiza una extrusión en seco con temperaturas que pueden alcanzar los 180ºC. Posteriormente, pasa por una matriz, que puede tener distintas formas, y un troquel que corta el producto en trocitos obteniéndose la soja texturizada. Dependiendo de la forma que tenga la boquilla del extrusor podemos obtener diferentes tipos de soja texturizada: soja gruesa, fina, en tiras, en trozos, etc.

Mediante este proceso, además de obtener un producto con características organolépticas particulares y parecidas a los productos cárnicos, se consigue que su vida útil sea más larga y permite conservarla de una manera fácil durante mucho tiempo.

Como se utilizan temperaturas tan elevadas en el extrusor, se reduce la carga microbiana y no es necesario añadir ningún conservante.

Propiedades nutricionales

Es un producto 100% natural, por lo que conserva las propiedades nutricionales de la soja. La soja texturizada destaca por su elevado contenido en proteínas de alto valor biológico, contiene alrededor de un 50% de proteínas. Por otro lado, tiene baja cantidad de hidratos de carbono en comparación a otras legumbres (20%) y su contenido en grasa es escaso.

Es muy rica en fibra (en torno a 15%), hierro, vitaminas del grupo B, calcio, magnesio, fósforo y potasio.

Cómo la podemos consumir la soja texturizada

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la soja texturizada hay que hidratarla para que se digiera mejor. Basta con ponerla en un cuenco con agua unos 20 minutos y escurrirla después.

No tiene un sabor propio y puede condimentarse con otros ingredientes adquiriendo gustos diferentes. Podemos utilizarla para hacer muchas recetas: salteada con verduras, en guisos y rellenos, podemos hacer hamburguesas o albóndigas en salsa.

Por ejemplo, se puede sustituir la típica boloñesa de carne por una boloñesa con soja texturizada o se puede usar en el relleno de unos canelones o como topping de una pizza.

Como vemos el uso de la soja texturizada es muy versátil y es una buena forma de sustituir a los productos cárnicos en recetas tradicionales.

Bibliografía consultada:

Elena García-Maldonado

Veggunn

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