El DHA y la función cognitiva

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El DHA y la función cognitiva

Hoy hablamos del DHA y la función cognitiva. Los lípidos son esenciales en la estructura y el funcionamiento del cerebro y, por este motivo, aquí se acumula una gran cantidad de ácidos grasos. Se encuentran sobre todo ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, entre los que destaca el DHA. Este ácido graso se acumula principalmente en los fosfolípidos de las neuronas cerebrales y de la retina.

¿Desde cuándo es necesario el DHA?

El ácido docosahexaenoico comienza a acumularse en el cerebro durante la etapa intrauterina y el periodo neonatal hasta aproximadamente los dos años de edad y los altos niveles de DHA se mantienen en el cerebro durante toda la vida.

LA EFSA declara que existe una asociación evidente entre la ingesta de DHA y el mantenimiento de la función cerebral normal.

El DHA es esencial en el desarrollo visual y cognitivo del feto y de los bebés. Es muy importante que la madre tenga unos niveles adecuados de este ácido graso ya que es la encargada de transmitirlo al feto. A través de la leche materna, el ácido graso llega al bebé lactante cuya concentración depende de la ingesta de la madre y de sus reservas. Si el bebé no toma leche materna, es recomendable buscar fórmulas para los neonatos que contengan DHA. La agudeza visual y el desarrollo cognitivo en niños parece mejorar con un elevado aporte de DHA durante la lactancia.

Mantenimiento de niveles de DHA en edad adulta

Numerosos estudios demuestran que el D H A es un agente neuroprotector frente al envejecimiento cerebral, enfermedades neurodegenerativas y enfermedad cerebro-vascular. La presencia de elevada cantidad de DHA en el tejido cerebral se ha asociado con una mejor memoria y mayor capacidad de aprendizaje.

En adultos se ha observado que los niveles más elevados de este ácido graso en plasma se relacionan con un rendimiento proporcionalmente mayor en las pruebas de razonamiento no verbal y flexibilidad mental. En adultos de edad avanza, la ingesta de DHA, junto con el EPA, se ha asociado con el retraso del deterioro cognitivo leve y del riesgo de desarrollar Alzheimer. Así, los que presentaban niveles más elevados de EPA y DHA en plasma mejoraron la agilidad verbal, la velocidad de gestionar la información y la memoria visual.

Por lo tanto, es esencial mantener un adecuado aporte durante todas las etapas de la vida sobre todo en el embarazo, la lactancia, la niñez y la edad avanzada. De esta manera, nos aseguramos que el desarrollo cognitivo y visual es adecuado y la conservación del tejido cerebral durante el envejecimiento es óptimo. Aún es necesario investigar más en profundidad sobre la relación de la ingesta de DHA y la función cognitiva en humanos.

Puedes leer más sobre este importante ácido graso en otros artículos que hemos publicado como éste, donde indicamos cómo puedes obtenerlo si tu dieta está basada en vegetales.

Bibliografía consultada:

  • Cardoso C et al. Dietary DHA and health: cognitive function ageing. Nutrition Research Reviews (2016), 29, 281–294.
  • Gil-Campos M et al. Importancia del ácido docosahexaenoico (DHA): funciones y recomendaciones para su ingesta en la infancia. Anales de Pediatría . Volume 73, Issue 3, September 2010, Pages 142.e1-142.e8.
  • Waitzberg L et al. Contribución de los Ácidos Grasos Omega-3 para la Memoria y la Función Cognitiva. Nutr Hosp. 2014;30(3):467-477.
  • EFSA Journal 2011;9(4):2078 [30 pp.]. doi:10.2903/j.efsa.2011.2078. Disponible online: www.efsa.europa.eu/efsajournal.

Elena García-Maldonado

Veggunn

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